Cuando una empresa busca a una persona nueva suele aparecer una frase conocida: “contrate por actitud y enseñe lo demás”, y aunque esa idea tiene valor porque la disposición, la responsabilidad y la forma de relacionarse son difíciles de imponer, no todos los cargos permiten aprender desde cero, de modo que la pregunta correcta no es si importa más la actitud o la aptitud, sino qué errores puede permitirse la organización mientras esa persona aprende.
Pensemos en dos vacantes distintas, una para atender clientes en un negocio con procesos claros y otra para dirigir las finanzas de una empresa que está creciendo, en la primera puede ser razonable contratar a alguien con buena disposición, capacidad para escuchar y ganas de aprender, porque el conocimiento técnico puede desarrollarse con acompañamiento, mientras que en la segunda no bastaría con tener una buena actitud si la persona todavía no sabe leer el flujo de caja, controlar riesgos o explicar qué está ocurriendo con el dinero.
También existe el error contrario, que consiste en contratar únicamente por experiencia y conocimientos, ignorando cómo trabaja la persona con los demás, porque alguien puede dominar una profesión y aun así destruir confianza, esconder información, rechazar cualquier corrección o convertir cada conversación en un conflicto, de manera que la experiencia técnica deja de ser una ventaja cuando el equipo necesita gastar demasiada energía tratando de convivir con quien la posee.
La decisión depende entonces de la complejidad del cargo, del tiempo disponible para formar a la persona y del daño que podría producir una mala decisión, porque hay capacidades que pueden enseñarse con práctica, como utilizar una herramienta, seguir un proceso o conocer un producto, mientras otras necesitan años de criterio y experiencia, y aunque nadie llega sabiendo todo, tampoco resulta responsable entregar una función crítica a alguien que apenas está comenzando solo porque mostró entusiasmo durante la entrevista.
Contratar bien consiste en entender qué parte del trabajo puede aprenderse y qué parte debe existir desde el comienzo, buscando personas que tengan la base suficiente para responder por el cargo y la actitud necesaria para seguir creciendo después de ocuparlo, porque una empresa no necesita escoger entre buenas personas y personas competentes, necesita construir equipos donde el conocimiento permita hacer bien el trabajo y la forma de actuar permita hacerlo bien junto a otros.
Pregunta para conversar:
¿Qué debería existir desde el primer día en una persona que asume una función crítica?



